La segunda lengua

Mediante el ejemplo más trivial que se me pueda ocurrir introduciré el tema de manejar otro idioma. Hoy en Viña del Mar, paseando por el Mall Marina Arauco, afuera de la Feria Chilena del Libro (a todo esto, compré un libro interesantísimo, cuando lo termine comentaré sobre todos sus demonios), veía a un grupo de Pottermaníacos que hacían cola desde las dos de la tarde (o quizá antes) para adquirir el último libro de la saga, Harry Potter y las Reliquias de la Muerte, el cual iba a ser lanzando a las seis con treinta de hoy a nivel nacional. Sentí algo raro al pensar que yo ya había leído el libro... es más, me sonrreí al llegar y ver en mi biblioteca, pequeña pero en crecimiento, al libro, al último de la saga, en el estante inferior, pero con una pequeña variación en el título: Harry Potter and the Deathly Hallows. Le dije a mi madre, con la que andaba, pensar que estos pobres tuvieron que mamarse todo este tiempo, desde el veintiuno de julio del año pasado hasta ahora, sólo por no saber inglés...
Como dije, empezaría el tema con el ejemplo más trivial... pero así como algunos perdieron la oportunidad de leer el libro antes, otros por no manejarse en el "idioma del mundo" han podido perder oportunidades laborales, profesionales u de otros ámbitos.
Quizá el tema de no aprender inglés pasa por falta de educación, de oportunidades, simplemente por flojera mental, por no interesarle a la gente el futuro o por otra serie de factores, como también puede ser "no estar ni ahí"... pero les contaré mi historia semibilingüe: aprendí inglés por uno de los motivos más inverosímiles que se les pudieran a ocurrir a ustedes lectores... juegos de cartas:

Cartas de los juegos "Magic" y "Pokemon" me invitaron a prender inglés, ya que esta era la opción única para comprender sus enrevesadas jergas y para saber qué y cómo hacer las acciones para tales juegos. Nunca me imaginé que después de algunos años de práctica y perfeccionamiento el inglés iba a convertirse en la lengua universal que alguna vez el esperanto soñó ser... y gracias a aquello, he podido, entre otras cosas, conocer el final de la saga de Potter antes que otros cercanos (excepto los tramposos que no saben lo que es la satisfacción de tener un libro real en las manos y lo bajaron traducido de internet), o , siendo un poco más ególatra, sorprender a mis compañeros en la primera clase de séptimo en mi actual colegio Francisco de Miranda haciéndole al profe una pregunta en la clase de inglés, totalmente en inglés... o haber entrado al top ten en octavo en una competencia regional de inglés, comprender manuales, páginas web, darme cuenta de los subtítulos erróneos en las películas.. en fin, tantas satisfacciones que me ha dado el aprender otra lengua, que en un principio aprendí como necesaria para un hobby, que ahora me divierte mucho y que sé que a futuro me será de mucha utilidad... y no sólo a mí... sino que a cualquiera, le hace bien una segunda lengua.
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