Éramos un mar de alimento para el metálico monstruo. Uno a uno, entrábamos, encadenados, mientras nos latigueaban las espaldas, maléficos cuidadores con sus uniformes de servidumbre. Dentro de las bocas del ente, nos apretábamos, esperando el martirio. El ser con un rugido juntaba los colmillos de sus múltiples fauces, mientras nos encerraba en su interior, y nosotros tratábamos de aprovechar cómodos nuestros últimos momentos, pero no sé por qué pensábamos en la comodidad.
Lo peor de todo, que lamentablemente notamos después, fue que la bestia (que a nuestros ojos era tan terrible), iba a llevarnos a un lugar peor...
Siento que tengo que escibir pero no sé qué tengo que escribir por lo tanto no sé qué voy a escribir, sólo podré saber cuando lo lea y no sé si alguna vez lo lea o tenga tiempo de leerlo, sólo sé que va a salir y lo que tenga que salir va a salir, independientemente si alguien lo lee o no, así como no sé si es la verdad o no, sólo me guía el ciego, pero sabe él hacia dónde va? hacia adelante, hacia atrás o los lados, qué pasa si al ciego lo guía alguien que lo quiere hacer morir? entonces el ciego tiene que saber a quién elegir
y ese tiene que llevarlo por el buen camino hacia fuera de este mundo
porque fuera de este mundo están las respuestas, allá afuera lo está todo. no nos podríamos circunscribir al limitado mundo de los finitos humanos que se creen dueños de la Tierra y más encima del Universo. qué mentira más grande! la tozudez y autocomplaciencia del hombre hacen que crea que puede llevar el mundo en sus hombros siendo que el universo lo lleva suavemente colgando por el cuello y cuando quiera aprieta.
no, el hombre no sabe nada de la vida y la vida no sabe nada del hombre, que egoístamente no le ha mostrado nada, sólo su mal mal mal y la amenaza día a día.
y a medida que salen las palabras, desde la despolarización hasta los bits siento que los músculos se van relajando y no es morir, es la iluminación. me voy con la corriente, vamos a donde tenemos que estar, a donde tenemos que ser
desde donde fuimos concebidos
las estrellas
y ese tiene que llevarlo por el buen camino hacia fuera de este mundo
porque fuera de este mundo están las respuestas, allá afuera lo está todo. no nos podríamos circunscribir al limitado mundo de los finitos humanos que se creen dueños de la Tierra y más encima del Universo. qué mentira más grande! la tozudez y autocomplaciencia del hombre hacen que crea que puede llevar el mundo en sus hombros siendo que el universo lo lleva suavemente colgando por el cuello y cuando quiera aprieta.
no, el hombre no sabe nada de la vida y la vida no sabe nada del hombre, que egoístamente no le ha mostrado nada, sólo su mal mal mal y la amenaza día a día.
y a medida que salen las palabras, desde la despolarización hasta los bits siento que los músculos se van relajando y no es morir, es la iluminación. me voy con la corriente, vamos a donde tenemos que estar, a donde tenemos que ser
desde donde fuimos concebidos
las estrellas
I
Escuchar, por un momento, nada más que mi mente, es como escuchar a los perros de tíndalos corriendo tras gatos que corren con los vellos erizados.
Es como sentarse, y observar cómo el día se va partiendo a pedazos para dar paso a la oscuridad aparente de la noche.
Es como apreciar cuando la gente se convierte en zombie y queda con menos vida que una piedra girando en el asfalto del camino eterno que nos lleva a la nada.
Es como ver en primera fila a elefantes disfrazados de hombre, caminando por la cuerda floja mientras los leones dan de latigazos a sus entrenadores para que salten por el aro de fuego.
Es como ver hacia la negrura del abismo impresionante que supone entrar a un agujero negro, un agujero de la memoria, y del agujero salen manos huesudas y escamosas que tratan de llevarte a los recovecos de la perdición.
Es como sentir que salen uñas de la tierra y te toman los pies, teniendo que cortarlas antes que tus piernas se conviertan en raíces y te salgan hojas de los brazos.
Es como si, de tanto encorvarte al frente del computador, te empiece a tragar y sea demasiado tarde cuando te empiecen a tirar fuera de él.
Es como si te amarraran a un yunque y a un tanque de oxígeno, y te soltaran en medio del océano, para que vivas hasta que la presión te transforme en una masa sanguinolienta.
Es como si, al acariciar tu propia piel, te dieras cuenta que te estás transformando en roca, y que lentamente no te puedes mover, hasta que que te petrificaste completamente.
Es como si te dieras cuenta de que lo que más temes está dentro de ti.
Es como sentarse, y observar cómo el día se va partiendo a pedazos para dar paso a la oscuridad aparente de la noche.
Es como apreciar cuando la gente se convierte en zombie y queda con menos vida que una piedra girando en el asfalto del camino eterno que nos lleva a la nada.
Es como ver en primera fila a elefantes disfrazados de hombre, caminando por la cuerda floja mientras los leones dan de latigazos a sus entrenadores para que salten por el aro de fuego.
Es como ver hacia la negrura del abismo impresionante que supone entrar a un agujero negro, un agujero de la memoria, y del agujero salen manos huesudas y escamosas que tratan de llevarte a los recovecos de la perdición.
Es como sentir que salen uñas de la tierra y te toman los pies, teniendo que cortarlas antes que tus piernas se conviertan en raíces y te salgan hojas de los brazos.
Es como si, de tanto encorvarte al frente del computador, te empiece a tragar y sea demasiado tarde cuando te empiecen a tirar fuera de él.
Es como si te amarraran a un yunque y a un tanque de oxígeno, y te soltaran en medio del océano, para que vivas hasta que la presión te transforme en una masa sanguinolienta.
Es como si, al acariciar tu propia piel, te dieras cuenta que te estás transformando en roca, y que lentamente no te puedes mover, hasta que que te petrificaste completamente.
Es como si te dieras cuenta de que lo que más temes está dentro de ti.
Future
Fue así como lentamente me iba adentrando en la férrea oscuridad que reinaba en aquellos bosques de Nueva York del año 2600. Ya para esa época la irresponsabilidad humana en los asuntos económicos, bélicos y medioambientales había hecho retroceder a la especie humana a un ritmo vertiginoso, perdiendo los 600 años de cultura y desarrollo desde el inicio de la edad moderna hasta los 2000's. Con los pocos libros que he ido encontrando, me enteré cómo hubo gente que se esforzó por enterarnos de la situación, escritores, pensadores, gente con visión de mundo y de futuro, gente que documentó e hizo películas sobre todo esto, ¡nos advirtieron!, pero la tozudez y la cabeza terca del ser humano le impidieron darse cuenta que no se estaba llevando a ningún lugar más que a su perdición.
Todo comenzó con los escándalos económicos, donde todos querían tener más por menos. Pero si es por eso, todo comenzó con el vil dinero. Eso es harina de otro costal, no es lo más inmediato. Y apenas cayó uno, arrastró a otro y a otro y a otro…
Quedaban pocas opciones, y todos se fueron encima de ellas. Y ahí estuvo el error. En vez de conversar todo pacíficamente para llegar a la mejor solución, ya que estaban a tiempo de darle el 180º a esto, van todos con la violencia innecesaria, otro de tantos males que existió en la supremacía humana. Y ahí terminaron de caer los que ya estaban cojos. Arrastrándose a última hora, se dieron cuenta de lo que tendrían que haber hecho.
¡Y les habíamos advertido!
Qué estúpidos fueron los humanos, la especie dominante en la tierra entre el 4000 de la era antigua y el 2000 de esta. Perder todo por un puñado de metal, por un poco de papel. Dejaron lo esencial atrás, llevándose por una cáscara vacía.
Pero no tenemos que echar todos al mismo saco. Hubo algunos, que vieron, que se pudieron elevar, que fueron asertivos y notaron que se aproximaba un quiebre. Los innovadores, los más necesarios, los que había mencionado antes, fueron callados a la fuerza por el sistema, porque lo que le incomodaba al sistema era fácilmente eliminado. Pero el sistema nunca se acordó de los más pobres y necesitados, sólo favorecía a los suyos, a ese grupito cerrado, pseudo elitista. Ellos siempre tenían que ganar. A menos que perdieran contra ellos mismos. Y eso pasó.
Somos no sólo una especie en peligro sino una especie rara (Carl Sagan)
Ni siquiera, cuando estalló todo, pudimos escapar al espacio, cosa que tan comentada había sido. ¡El futuro será el viaje espacial!, y fueron atacados todos los transbordadores que salieron de la Tierra. La guerra fue total, devastadora. No sé cómo estoy aquí para contarlo, pero lo estoy. Ni siquiera sé quiénes fueron mis antepasados, no recuerdo nada anterior a mis 10 años, cuando desperté y tuve que correr para que no me atacaran los animales.
¡Animales! El hombre a última hora se acordó del planeta Tierra y las armas que usó sólo afectaron al Homo Sapiens. Las armas genéticas, lo último en tecnología. La tecnología, algo tan útil y amistoso tomó una curva en el camino (o la hicieron curvarse) y sirvió para arrasar con su creador.
Afortunadamente, tenemos la experiencia. Tenemos, digo, porque no estoy solo. Durante mis 30 años de lucidez, me he dedicado a juntar a los sobrevivientes de la raza humana. No ha sido para nada fácil, ya que desde luego hay quienes se oponen. La codicia parece estar ligada a los genes.
La gente dijo: “No sé cómo será la tercera guerra mundial, pero la cuarta será a palos y piedras”
Y es dificilísimo esquivar las piedras.
No se los recomiendo.
Todo comenzó con los escándalos económicos, donde todos querían tener más por menos. Pero si es por eso, todo comenzó con el vil dinero. Eso es harina de otro costal, no es lo más inmediato. Y apenas cayó uno, arrastró a otro y a otro y a otro…
Quedaban pocas opciones, y todos se fueron encima de ellas. Y ahí estuvo el error. En vez de conversar todo pacíficamente para llegar a la mejor solución, ya que estaban a tiempo de darle el 180º a esto, van todos con la violencia innecesaria, otro de tantos males que existió en la supremacía humana. Y ahí terminaron de caer los que ya estaban cojos. Arrastrándose a última hora, se dieron cuenta de lo que tendrían que haber hecho.
¡Y les habíamos advertido!
Qué estúpidos fueron los humanos, la especie dominante en la tierra entre el 4000 de la era antigua y el 2000 de esta. Perder todo por un puñado de metal, por un poco de papel. Dejaron lo esencial atrás, llevándose por una cáscara vacía.
Pero no tenemos que echar todos al mismo saco. Hubo algunos, que vieron, que se pudieron elevar, que fueron asertivos y notaron que se aproximaba un quiebre. Los innovadores, los más necesarios, los que había mencionado antes, fueron callados a la fuerza por el sistema, porque lo que le incomodaba al sistema era fácilmente eliminado. Pero el sistema nunca se acordó de los más pobres y necesitados, sólo favorecía a los suyos, a ese grupito cerrado, pseudo elitista. Ellos siempre tenían que ganar. A menos que perdieran contra ellos mismos. Y eso pasó.
Somos no sólo una especie en peligro sino una especie rara (Carl Sagan)
Ni siquiera, cuando estalló todo, pudimos escapar al espacio, cosa que tan comentada había sido. ¡El futuro será el viaje espacial!, y fueron atacados todos los transbordadores que salieron de la Tierra. La guerra fue total, devastadora. No sé cómo estoy aquí para contarlo, pero lo estoy. Ni siquiera sé quiénes fueron mis antepasados, no recuerdo nada anterior a mis 10 años, cuando desperté y tuve que correr para que no me atacaran los animales.
¡Animales! El hombre a última hora se acordó del planeta Tierra y las armas que usó sólo afectaron al Homo Sapiens. Las armas genéticas, lo último en tecnología. La tecnología, algo tan útil y amistoso tomó una curva en el camino (o la hicieron curvarse) y sirvió para arrasar con su creador.
Afortunadamente, tenemos la experiencia. Tenemos, digo, porque no estoy solo. Durante mis 30 años de lucidez, me he dedicado a juntar a los sobrevivientes de la raza humana. No ha sido para nada fácil, ya que desde luego hay quienes se oponen. La codicia parece estar ligada a los genes.
La gente dijo: “No sé cómo será la tercera guerra mundial, pero la cuarta será a palos y piedras”
Y es dificilísimo esquivar las piedras.
No se los recomiendo.
Catarsis
Todo parece un día normal. El sol se asomó tras las montañas... cantan pájaros afuera, suenan los rugidos de los autos que pasan... todo bien. Te levantas con el pie derecho, señal de "buenas vibras", pero, más que eso, es una costumbre, que permanece desde los tiempos en que creías en las "buenas vibras".
Ojalá si rigieran así algunas cosas, porque sabes que más allá de esas lindas apariencias, todas esas lindas cosas del mundo y de ti, vives en un círculo infernal y estás hecho un monstruo.
Inminentemente, estás condenado a la soledad, porque tu alma activa, saltarina, que tanta gracia puede causarle a las personas, a cualquiera de ellas, a algunas en especial incluso, esa alma jovial ya acabó de exprimirse hasta el hastío sobre esa gente, sobre las personas que tanto la admiraban; y, peor aún, de la peor manera: corrosivamente, atacando con instintos e impulsos, colmando la paciencia de éstas; hasta algún dios, lleno de amor, se hartaría con un hostigamiento constante, uniforme, incesante y virulento. Lamentablemente, hay algo que agrava aún más la situación. Pecando de inocente, de ingenuo, haciéndote el fuerte, (te) prometes que puedes mejorar, que pueden mejorar las cosas y el sufrimiento irrevocablemente menguará.
Craso error. Y qué dolor causas pecando de ingenuo.
La debilidad espiritual presente en ti te carcome, impidiéndote mejorar; te impide apretar, antes que salga, la esencia malvada que fluye desde ti hacia los demás; y, cuando más mal estás, más débil te sientes, más aún de cuan débil eres normalmente, llegando así a la conclusión que no sólo has arruinado, en cierto modo, lindas vidas de otras personas, sino que también has arruinado la tuya, ya que te vences a ti mismo, convirtiéndote en el peor derrotado y peor humillado del mundo.
-¿Qué hago aquí?
-No lo sé
-No te molestes en responder. Era un pregunta retórica.
Ojalá si rigieran así algunas cosas, porque sabes que más allá de esas lindas apariencias, todas esas lindas cosas del mundo y de ti, vives en un círculo infernal y estás hecho un monstruo.
Inminentemente, estás condenado a la soledad, porque tu alma activa, saltarina, que tanta gracia puede causarle a las personas, a cualquiera de ellas, a algunas en especial incluso, esa alma jovial ya acabó de exprimirse hasta el hastío sobre esa gente, sobre las personas que tanto la admiraban; y, peor aún, de la peor manera: corrosivamente, atacando con instintos e impulsos, colmando la paciencia de éstas; hasta algún dios, lleno de amor, se hartaría con un hostigamiento constante, uniforme, incesante y virulento. Lamentablemente, hay algo que agrava aún más la situación. Pecando de inocente, de ingenuo, haciéndote el fuerte, (te) prometes que puedes mejorar, que pueden mejorar las cosas y el sufrimiento irrevocablemente menguará.
Craso error. Y qué dolor causas pecando de ingenuo.
La debilidad espiritual presente en ti te carcome, impidiéndote mejorar; te impide apretar, antes que salga, la esencia malvada que fluye desde ti hacia los demás; y, cuando más mal estás, más débil te sientes, más aún de cuan débil eres normalmente, llegando así a la conclusión que no sólo has arruinado, en cierto modo, lindas vidas de otras personas, sino que también has arruinado la tuya, ya que te vences a ti mismo, convirtiéndote en el peor derrotado y peor humillado del mundo.
-¿Qué hago aquí?
-No lo sé
-No te molestes en responder. Era un pregunta retórica.
In the Flood
La lluvia no te dejaba ver nada... dónde estoy metido creo que debo haber errado el camino el rumbo en algún lado no reconozco nada por acá no distingo... Suave, pero constante, no cesaba. Copiosa a ratos seguidísimos, te desdibujaba la visión y te ocultaba el mundo por instantes, no veías más que rayitas hacia abajo, una cortina de lluvia. El viento te podía hacer volar... por la cresta no podré llegar a tiempo y que me pasará oh dios mío la puntualidad caballero dónde quedó qué le dije tanto sí lo sabía pero esta lluvia pero nada caballero váyase... Corrían los autos por la calle, salpicándote, pero ya ni se notaban, muy separados entre si. La lluvia te amortiguaba los sonidos en los oídos, sólo escuchabas el continuo martilleo de cientos de gotas cayendo sobre ti... imposible ver no tiene que entenderme es persona como yo esto es lo que causa la lluvia no sólo es un poco de agua pero no hay peros salga de aquí no pierda su tiempo saco la pistola ahí mismo sabía que sería útil... Aclara, para de caer la lluvia... al fin dios mío podré ver dónde est...
Desierto. Un mar de dunas, de arena, donde sea que vieras, infinito, más allá de lo que cualquier hombre puede ver, más de lo que un hombre puede aguantar. Donde pasa nada. Corres por horas por las dunas, caes, el calor te desespera. Seco y desesperante desierto. Sales de tus casillas mientras te laten las sienes. No hay nada mejor que hacer...
...saco la pistola ahí mismo sabía que sería útil...
Desierto. Un mar de dunas, de arena, donde sea que vieras, infinito, más allá de lo que cualquier hombre puede ver, más de lo que un hombre puede aguantar. Donde pasa nada. Corres por horas por las dunas, caes, el calor te desespera. Seco y desesperante desierto. Sales de tus casillas mientras te laten las sienes. No hay nada mejor que hacer...
...saco la pistola ahí mismo sabía que sería útil...
Un Pozo sin Fondo

Por fin, está por acabarse este martirio. ¡Uf, cuánto he esperado este momento! Creo que nunca nadie se ha detenido a pensar cuán terrible puede ser el estar ahí, sin hacer nada, que tan desesperante es ese asunto. encerrado den una caja, sin diversiones, sin salida. Cayendo en un pozo sin fondo, ¿qué más puedes hacer, más que caer?
Acá, en mi pozo, te echas a dormir en las primeras horas por simple cansancio o simplemente aburrimiento, pero, cuando despiertas, ¿qué haces? Te desperezas y estiras unos instantes, claro, típico de todas las mañanas. Si eres menos sedentario haces unos cuantos ejercicios, trotas, elongas, te das un baño, comes, ¿y luego? Si no hay más que hacer, con nadie a tu alrededor, no te queda otra que aburrirte como un muerto.
Já, como un muerto. Que ironía más grande. Ad hoc para este momento. La muerte no es lo peor, oh no, que eso te quede bien claro. Escucho en estos momentos, mientras escribo, el murmullo de los muertos, y lo que sufren ellos lo deseo con toda mi alma, por el simple hecho de hacer algo más que nada o estar escribiendo esta porquería de despedida. Más bien es una autodespedida porque difícil que alguien lo lea, siendo que estoy solo acá.
Decía que los muertos están en una verdadera fiesta comparado con el lúgubre hall mundial de soledad que me rodea. Los muertos como que me llaman pero me rehuyen. Quiero ir. Lamentablemente, no puede morir lo que no está vivo. Una real pena. Lo digo por mi condición autoimpuesta de muerto en vida. ¡Esto no es vida, por la mierda!
Ni me armo de valor tampoco para intentarlo. Mas los muertos tampoco me quieren con ellos. Por eso como que me quieren pero a la vez no. Como la muerte está de su lado, la agarran y contienen cada vez que viene por mí. Debe ser por un afán de "devolverme la mano". Qué terrible es mandar a tanta gente directo hacia el cierre de sus vidas.
Pero bueno, y ahora, ¿qué? Todos estos días me he dado mi baño en la mañana y luego como algo. además un poco de ejercicio, y partimos aburriéndonos. 3 días primero no fueron tan terribles, al no sociabilizar descubrí otras maneras de pasar o gastar el tiempo. Pero ya van siete y no aguanto otro segundo. Cada momento es deseperante. Imagínense la tortura más oriental que se les pueda ocurrir. Amarrado en una cama, de muñecas, torso y tobillos. Correas de cuero durísimas. Inofensivas gotitas de agua, cayendo en su frente. Qué le hace el agua al pez, dice el dicho. Gotitas, nada. Pero cuando se convierte en un diluvio, es mortal, empiezas a sacudirte, a negar el agua y saltas, sin poder moverte, y las correas dañan tus manos y tobillos, sumiéndote en una tortura que te hace desear la muerte. Así es como me siento en este lugar, siendo que no tengo ninguna correa física, es más, puedo ir donde quiera, pero mi libertad es mi yugo, paradójicamente.
Escribo esto porque es mi autopropuesto fin. Ya les ha costado menos a las almas errantes contenerme. Parece que la muerte se ha librado un poco de ellos y cada vez le cuesta menos. Le cuesta más detenerme cada vez. Ya descargaron mis armas y desafilaron mis navajas, apartaron toda cosa que pudiera ser mortífera. Lanzarme es la única opción. Nada podrá desplegar algo que me detenga o me haga fallar.
Escrito terminado. ¡Allá voy, mis muertos, que cree, para arrepentirme!
¡Libre!
-Mira, está recuperando el conocimiento
-Oh, Dios mío, esta semana se me ha hecho eterna
-Shhhh
-Pensé que esto sería intermina-
-Mnhhhhh.... Ah, diablos, ¿qué me pasó?
-Caíste de tu ventana del quinto piso
-No sé qué bicho te picó que quisiste saltar
-Osea que... nada fue real... los millones de fallecidos
-Debe ser delirio causado por los fármacos. Nada de tu mente fue real, excepto los recuerdos
-Pero... nah, mejor olvídenlo. Fue fruto de mi imaginación, sólo eso debe ser.
-Parece muy terrible la verdad, ¿cierto?
-Ni quisieras saberlo
-Bien, y ahora, ¿qué?
Al acercarme a la luz que colgaba misteriosamente, de la mano de mi acompañante, pude notar una silueta de una puerta que se dibujaba y desdibujaba a cortos intervalos en el aire. El escrito de la noche anterior se arrugaba dentro de mi mano crispada por los nervios. Recuerdo que mi amiga me dijo que no lo apretara, que era la clave para acceder al secreto que me era guardado. En ese momento, no entendía lo que me decía, pero sabía que las respuestas estaban a través de ese umbral, como si algo más allá de él aguardara para decirme por qué tuve ese sueño de mi amiga y las catacumbas, cómo entré al estado en que me paseaba y escribí lo que ahí llevaba en la mano, y quizá otras cosas... cosas que en ese momento no me imaginaba que siquiera podía un hombre saber, yo sabría, pero el precio es muy alto.
Más de lo que cualquier hombre puede pagar.
Escuché un "adelante", como venido del más profundo de los avernos, cavernoso y con eco, y me aventuré hacia adelante, cruzando el umbral. Fue muy curioso que de "este lado" viera a través de el como si fuera un vidrio clarísimo, pero que al cruzar, todo cambió. Estaba en el mismo paraje, pero no había luz alguna. Todo estaba desolado, sólo quedaban medios troncos de los árboles, quemados, parecían fósforos gruesos, negros, con una afilada punta... la tierra estaba dura, cuarteada, como un lago reseco. El umbral brillaba tenuemente hasta hacerse invisible. En ese momento desesperadamente salté hacia donde se encontraba, pero fue inútil, ya que di de bruces con el suelo. Al levantarme, mi amiga sólo dijo "Ya no podemos irnos por ahí. Debemos ir por la otra salida, por el arduo y extenso camino...". Fue ahí cuando el terror, y más que eso, la desesperación me invadieron. Grité, salté, me puse a correr, pensando en por qué había sido tan tonto de cruzar el umbral, pensé que había dejado todo atrás. Imaginar que nunca volvería se convirtió en mi tortura por un rato, pero después logré sobreponerme y le dije a mi amiga que siguiéramos adelante. Sólo armado con mi mente y mis manos empecé a andar con ella a mi lado. Aún escuchaba risotadas, lejanas, fundiéndose al silencio, como si supieran lo que me deparaba. Me temblaban las piernas y apenas podía andar. Creo que caminé, como arrastrado por el deseo de salir de allí, unas tres horas, arrastrando los pies, levitando casi, no lo sé bien. Fue allí cuando llegué al abismo. Me detuve en seco, cayeron unas cuantas piedritas. Las seguí con la vista no mucho tiempo, ya que unos instantes después fueron absorbidas por la inmensa oscuridad existente dentro de esa "boca" que había ahí en el terreno. Esa boca. Claro que lo era. Empecé a sentir su aliento infernal, flotando hacia arriba. Sus dientes, y una lengua que ascendió, llevándome hacia abajo...
Más de lo que cualquier hombre puede pagar.
Escuché un "adelante", como venido del más profundo de los avernos, cavernoso y con eco, y me aventuré hacia adelante, cruzando el umbral. Fue muy curioso que de "este lado" viera a través de el como si fuera un vidrio clarísimo, pero que al cruzar, todo cambió. Estaba en el mismo paraje, pero no había luz alguna. Todo estaba desolado, sólo quedaban medios troncos de los árboles, quemados, parecían fósforos gruesos, negros, con una afilada punta... la tierra estaba dura, cuarteada, como un lago reseco. El umbral brillaba tenuemente hasta hacerse invisible. En ese momento desesperadamente salté hacia donde se encontraba, pero fue inútil, ya que di de bruces con el suelo. Al levantarme, mi amiga sólo dijo "Ya no podemos irnos por ahí. Debemos ir por la otra salida, por el arduo y extenso camino...". Fue ahí cuando el terror, y más que eso, la desesperación me invadieron. Grité, salté, me puse a correr, pensando en por qué había sido tan tonto de cruzar el umbral, pensé que había dejado todo atrás. Imaginar que nunca volvería se convirtió en mi tortura por un rato, pero después logré sobreponerme y le dije a mi amiga que siguiéramos adelante. Sólo armado con mi mente y mis manos empecé a andar con ella a mi lado. Aún escuchaba risotadas, lejanas, fundiéndose al silencio, como si supieran lo que me deparaba. Me temblaban las piernas y apenas podía andar. Creo que caminé, como arrastrado por el deseo de salir de allí, unas tres horas, arrastrando los pies, levitando casi, no lo sé bien. Fue allí cuando llegué al abismo. Me detuve en seco, cayeron unas cuantas piedritas. Las seguí con la vista no mucho tiempo, ya que unos instantes después fueron absorbidas por la inmensa oscuridad existente dentro de esa "boca" que había ahí en el terreno. Esa boca. Claro que lo era. Empecé a sentir su aliento infernal, flotando hacia arriba. Sus dientes, y una lengua que ascendió, llevándome hacia abajo...
Caminaba por la avenida desde el colegio a mi casa, luego de un buen día y un extraño cierre, acompañado por una buena selección musical solamente, cuando poco a poco se me fue revelando una extraña historia, sucesos sin interconexión aparente, un montaje de choque in pies ni cabeza, imágenes de lo que había visto, de lo que veré quizá, de lo que fue y lo que será, entrelazadas en el tiempo, con diferentes personajes... seguí caminando recordando las primeras imágenes que vi y tratando de conectarlas con las más actuales pero en vano, no veía conexión.. quizá una persona más cualificada o más imparcial podría ver lo que me quería decir la mente, a lo que yo estaba enceguecido por mis sentimientos.
Ahí les va
Veo un profesor de lentes en una sala blanca, hablando. Estoy adelante de todos, en primera fila. Veo que su boca se mueve, pero no escucho, todo el bullicio proveniente de atrás. Me doy vuelta para hacer callar a la gente, y veo una ola de papeles que se mueve de un lado a otro, una verdadera batahola de hojas arrugadas. Dispongo entonces a leer los labios del profesor, pero se hacen borrosos a mi vista, como si lo que dijera no quisiera que se me comunicara.
Flash.
Me veo despegado de mi cuerpo. Este va caminando por una vereda con árboles al lado. Las ramas son altas, así que mi cuerpo no necesita doblar el cuello. No voy solo ni acompañado. ¿Es compañía esto? Una mujer va a mi lado. Sólo va ligeramente más atrás. Ella si que no va sola. La rodean sus amigas. Dobla la primera de la que hablaba. Sigo caminando, se van despidiendo de mi sus amigas. Termino solo. Extraño la despedida de la primera.
Flash.
Camino más adelante, un camino de tierra por el lado de una calle que llega a una principal. Autos pasan al lado mío. Me imagino, dentro de mi imaginación, qué pasaría si salto al frente de una micro que venga a toda velocidad, aparte de morir, desde luego. Me imagino rostros de tristeza en varias caras, algunas sobre todo. Rostros de alegría en caras que no me puedo imaginar. Rostros de desolación en más aún. Preguntas en la mente de las personas. Arrepentimiento en las que se sienten culpablesde haberme arrastrado a aquello.
Flash.
Entro a mi casa en mi cuerpo. Siento un escalofrío impresionante al ver el estado de desolación en la que se encuentra. Ni un huracán podría haber causado lo que la mudanza ha causado. Cosas encerradas en cajas, cuando antes estaban en las murallas. Muros vacíos, ávidos de muebles, de cuadros, de repisas. Repisas esperando que le pongan cosas encima, CDs, casettes.
Flash.
Estoy encerrado. Hay un olor penetrante a humedad. Golpeo fuertemente mi encierro. Un sonido hueco. Algo frío sube por mi costado. Una babosa. La tomo y la pego en el techo. Estoy vestido de traje. Elegantísimo. Como un cadaver en un ataúd.
Un grito desgarrador.
La oscuridad.
Ahí les va
Veo un profesor de lentes en una sala blanca, hablando. Estoy adelante de todos, en primera fila. Veo que su boca se mueve, pero no escucho, todo el bullicio proveniente de atrás. Me doy vuelta para hacer callar a la gente, y veo una ola de papeles que se mueve de un lado a otro, una verdadera batahola de hojas arrugadas. Dispongo entonces a leer los labios del profesor, pero se hacen borrosos a mi vista, como si lo que dijera no quisiera que se me comunicara.
Flash.
Me veo despegado de mi cuerpo. Este va caminando por una vereda con árboles al lado. Las ramas son altas, así que mi cuerpo no necesita doblar el cuello. No voy solo ni acompañado. ¿Es compañía esto? Una mujer va a mi lado. Sólo va ligeramente más atrás. Ella si que no va sola. La rodean sus amigas. Dobla la primera de la que hablaba. Sigo caminando, se van despidiendo de mi sus amigas. Termino solo. Extraño la despedida de la primera.
Flash.
Camino más adelante, un camino de tierra por el lado de una calle que llega a una principal. Autos pasan al lado mío. Me imagino, dentro de mi imaginación, qué pasaría si salto al frente de una micro que venga a toda velocidad, aparte de morir, desde luego. Me imagino rostros de tristeza en varias caras, algunas sobre todo. Rostros de alegría en caras que no me puedo imaginar. Rostros de desolación en más aún. Preguntas en la mente de las personas. Arrepentimiento en las que se sienten culpablesde haberme arrastrado a aquello.
Flash.
Entro a mi casa en mi cuerpo. Siento un escalofrío impresionante al ver el estado de desolación en la que se encuentra. Ni un huracán podría haber causado lo que la mudanza ha causado. Cosas encerradas en cajas, cuando antes estaban en las murallas. Muros vacíos, ávidos de muebles, de cuadros, de repisas. Repisas esperando que le pongan cosas encima, CDs, casettes.
Flash.
Estoy encerrado. Hay un olor penetrante a humedad. Golpeo fuertemente mi encierro. Un sonido hueco. Algo frío sube por mi costado. Una babosa. La tomo y la pego en el techo. Estoy vestido de traje. Elegantísimo. Como un cadaver en un ataúd.
Un grito desgarrador.
La oscuridad.
that is not dead wich can eternal lie, and with strange eons even death may die
"No hay muerto que pueda yacer eternamente, y con los eones incluso la muerte podrá morir"
H. P. Lovecraft
He viajado por los parajes más extraños que ni puedes imaginar. El solo hecho de recordar que camine al lado de la muerte en incontadas ocasiones en este poco tiempo, que pasee de la mano del tiempo sin que este pasara encima mío, que bajé a los infiernos acompañado de los ángeles más puros, o que fui al cielo con los entes demoniacos mas malvados del espaciotiempo... Que he visto tanto como para hacerse retractar al mayor físico y sus teorías espaciotempodimensionales, pero que no puedo expresar, porque me fue enseñado en la lengua definitiva del mundo... Que ahora tengo la clave para doblar la realidad como si de una servilleta se tratara... Que pude sentir a mi lado tanto, hacer tanto... pero que estoy condenado a este fin tan funesto...
Que no sé si esto es lo último que diga.
El solo hecho de recodar eso hace que me entren ganas de morir y ser incinerado, para que ni a mi cuerpo puedan cobrar la deuda
Comenzó mi viaje dentro de un sueño, donde un peculiar y oscuro personaje que había sido mi amigo durante un largo tiempo (amiga, la verdad) me indicó el camino hacia su catacumba. Consternado, le pregunté apenas la vi (más bien, le comenté), al otro día, sobre el sueño que tuve. Dijo que le parecía una locura que soñara eso -"Ni siquiera sé lo que son las catacumbas!"- pero que, a la vez, se le hacía familiar, porque ya en una ocasión había soñado ella conmigo. Me retiré luego a mi casa, casi dando saltos de lo confundido, sorprendido y expectante que estaba. Tomé mi ejemplar esa noche del libro de las profecías, el cual al tomarlo me produjo un estado de lucidez inconsciente instantáneo, del que sólo tengo la palabra de mi criado que dijo haberme visto pasearme en círculos por la sala (no recuerdo nada de eso), para luego tomar un lápiz y ponerme a garrapatear algo en la esquina de una de las cortinas de mi pieza. A la mañana siguiente, no recordaba este hecho como lo dije, pero lo que me dijo mi criado (un muchacho de plena confianza), más el papel que escribí en el complicado sistema de líneas me hicieron darme cuenta de la realidad. El sueño y la inconsciencia eran muchas cosas para dos noches. Una mente como la mía debió haber asimilado inmediatamente la triangulación entre estos sucesos, mi amiga y el libro, pero de momento lo dejé pasar... para peor...
Esa tarde busqué sin pausa a mi intrigante amiga. No la encontré ni en su casa, ni en la biblioteca o el centro cívico (lugares que frecuentaba), pero grande fue mi sorpresa al llegar a mi casa y hallarla ahí. Apenas me vio corrió hacia mí y me dijo que debíamos correr de ahí. Que había entendido el sentido de mi sueño, ya que anoche un ente onírico le indicó el camino a mi casa, y al llegar acá tomó el papel y supo qué había que hacer. Agarró mi mano y salimos corriendo, disparados, ella con el enigmático papel en la mano libre, corrimos y corrimos hasta llegar al principio del bosque oscuro. Decíase que el bosque oscuro estaba maldito, habitado por criaturas que volverían loco al más fuerte de mente de todos los hombres, que podían mandarte a volar con un resoplido, o matarte con una gélida mirada. Mi valiente compañera avanzó hasta el límite del bosque -"Qué esperas?, ven!"-, yo la seguí, temeroso de lo que podía pasar luego. Entramos al bosque y de inmediato pude sentir su presencia. Ruidos de seres incorpóreos que corrían por nuestro lado, sus risas como si supieran que nos esperaba el destino más terrible, sentir sus ojos brillar como si de estrellas en la cúpula negra del cielo se tratara, le pondría los pelos de punta a cualquiera, pero a nosotros dos mi escrito nos entregaba cierta seguridad, aunque fuera sólo (físicamente) un papel con rayas ininteligibles en nuestra comprensión humana. Seres amorfos apenas distinguibles en la oscuridad que se mofaban de nosotros se nos cruzaron repetidas veces, pero mi compañera los ahuyentaba con un alarido en voz baja que me pareció subhumano. Al cabo de un rato de caminar por un tortuoso camino, empecé a ver una luz como un faro, pero que colgaba de la nada, ni siquiera de una rama o estaba en un pedestal, sino que sólo flotaba en el aire. Me fijé que los entes demoniacos que nos siguieron todo el trayecto nos habían abandonado ahí donde empezaba la luz, en el límite de las tinieblas, donde podía notar sus ojos mirándonos con cierto temor. -"Saca el escrito" - me dijo mi acompañante. Al hacerlo, la luz, que hasta el momento era amarilla, tornó a un resplandor verde, muy oscuro, pero que alumbró un radio aún mayor. Pudimos ahí ver a varios de los seres que nos siguieron morir, atacados por la luz, secándose y convirtiéndose en polvo. Eran unas criaturas increíbles, seres en esencia crustáceos, de patas articuladas y con una coraza, con ocho patas, siendo los dos pares del medio más largos que los dos pares anterior y posterior, usando esos dos últimos para caminar y los intermedios para trepar por los árboles. Su boca era arácnida, vertical en vez de la nuestra horizontal. Delgados y cortos tentáculos rodeaban su boca, con los que seguramente aseguraba el alimento atraído hacia ella con sus brazos más largos. Una hilera de espinas dentadas, similares a dientes de tiburón, les bajaba desde la nuca, por el cuello hasta rematar en la cola. Me parecieron la mezcla grotesca de un pulpo, una anémona, una araña y una langosta, como si se tratara del mejor truco de un embalsamador. En ese momento realmente tuve miedo...
Ni siquiera sabía lo que realmente era el miedo!
CONTINUARA
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